[A]normalidad en tiempos de pandemia

Sursiendo hilos sueltos

Un nuevo [des]orden glocal

Las medidas de aislamiento físico que nos impuso la contingencia sanitaria por el Covid-19 cambió innumerables aspectos de lo cotidiano, la nueva [a]normalidad agregó como extensión de nuestros cuerpos nuevas herramientas, dispositivos electrónicos y digitales para sostener la [con]vivencia e interacción con la familia, el trabajo, las comunidades a las que pertenecemos.

Sin imaginar el horizonte de cambios que se gestarían en la geografía global, gran parte de nuestras rutinas, hábitos y formas de interacción se modificaron paulatinamente; el espacio público, abierto y de convivencia se transformó en una zona de riesgo, con filtros sanitarios a los que solo puedes acceder si cumples con las condiciones para el control social. En varias ciudades del mundo se implementó el uso de cámaras de seguridad con algoritmos de reconocimiento facial y aplicaciones como las denominadas CoronApps para el monitoreo de movilidad del virus pero también para el rastreo y obtención de datos de la ciudadanía.

A nivel local, el impacto por el cese de las actividades escolares, el cambio de modalidad en la prestación y pago de los servicios públicos, los ajustes para realizar el trabajo a distancia, la comunicación [virtual] entre familiares, vecinos y grupos de interés amplificó el uso de plataformas digitales de comunicación; sin embargo, del universo de posibilidades la tendencia de personas usuarias declinó por las más comunes y “fáciles de usar” en los equipos de telefonía móvil o de cómputo más asequibles para la población.

En ambos escenarios, la coyuntura glocal cambió las formas habituales y cálidas de nuestras relaciones humanas; la proliferación de fake news se filtró entre las búsquedas de información más frecuentes, generando reacciones adversas a la dignidad de las personas; la desigualdad social se profundizó, ahora bajo el estándar de dominio y acceso a las tecnologías de la información y la comunicación. Un nuevo [des]orden configuró la realidad.

 

El derecho a defender derechos

Para quienes nos dedicamos a la defensa y promoción de los derechos humanos en Chiapas, las lecturas de esta nueva [a]normalidad tienen distintas aristas. Desde los cambios operativos y logísticos para desarrollar las actividades de atención e intervención con las personas, la relación con las entidades garantes y el rumbo de futuro que impone un modelo de control social que supone nuevos retos para la organización y la autonomía de quienes transitan de víctimas a sujetos/actores sociales de su propia transformación.

Entre los actores que figuran, en el contexto de la pandemia por el Covid-19, están las y los trabajadores de la salud y de la educación con denuncias por el desabasto de insumos, materiales, herramientas para realizar labores básicas; pero también los pueblos originarios en defensa del territorio que señalan el despojo de bienes naturales con la puesta en marcha de proyectos de infraestructura energética y desarrollo turístico que buscan aprovechar los nichos de biodiversidad cultural en zonas de atractivo capital.

Bajo este escenario de letargo social, la clase política en México aprovechó el momento para reeditar acuerdos comerciales como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que trajo de la mano reformas como la puesta en marcha ya a la Ley Federal del Derecho de Autor que criminaliza la libertad de expresión, el derecho a la reparación, la cultura libre y la autonomía digital por lo cual un conjunto de organizaciones civiles sostenemos la Campaña de #NiCensuraNiCandados demandando que se declaren inconstitucionales los cambios legislativos que fueron aprobados.

En suma, las violaciones frecuentes a garantías individuales y colectivas no se suspendieron sino que aprovecharon la ausencia de mecanismos efectivos de disuasión, las dificultades para el acceso a la justicia y el olvido frente a la memoria. No obstante, las formas y modos para comunicarnos van encontrando cauce para dialogar sobre las causas y efectos, hacer reflexiones comunes y documentar el status quo de la situación de los derechos humanos, y digitales, en tiempos de pandemia.

 

Códigos libres, abiertos, compartidos

Frente a esta realidad de lo virtual, el debate sobre nuestro habitar internet, el uso de “nuevas” aplicaciones, herramientas y plataformas de comunicación digital pone sobre la mesa la necesidad de iniciar o fortalecer nuestros procesos de apropiación de herramientas de software libre, código abierto y de licencias que nos permitan acceder y compartir bienes comunes.

Organizaciones civiles, comunidades libres, colectivos por la autonomía y todo tipo de esfuerzos organizativos que hemos sostenido una postura crítica frente a la naturaleza sistémica del capitalismo, tenemos frente a nosotras también la oportunidad para explorar, picar, dar click, compartir hallazgos e inquietudes en torno la cultura hacker y comunalidad digital frente a la necesidad de construir una Internet biodiversa en tiempos de crisis y ¿por qué no? También de/construirla desde otras miradas y formas no patriarcales como nos los propone el hackfeminismo.

Para quienes tenemos la responsabilidad del área de comunicación o prensa en nuestros colectivos y organizaciones generalmente estamos acostumbrados a seguir usando herramientas de difusión como las redes sociales centralizadas, muchas de estas pertenecientes a las empresas de Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft, también conocidas como GAFAM, por ser las que aprendimos y en las que “todo el mundo está”.

Sin embargo, la digitalización de la vida que nos ha impuesto la pandemia nos trae a la memoria algo de lo que anteriormente hemos hecho mención: «cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos». Y esto cobra sentido cuando sabemos que varias empresas del GAFAM recientemente comparecieron en audiencia pública ante el Congreso de Estados Unidos, acusadas de prácticas monopólicas contra competidores más pequeños, consumidores y usuarios.

Por ello, en esta etapa nos parece importante sumar esfuerzos en torno a hackear la pandemia, y darnos la oportunidad de conocer del funcionamiento de las redes federadas como Mastodon, Diaspora, de usar plataformas y herramientas de comunicación libres y de reformular planes y estrategias de comunicación de cara a los retos que nos presenta la nueva [a]normalidad que viene a modificar gran parte de nuestros escenarios no sólo físicos sino virtuales.

@sursiendo

 

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