Coca-Cola, ¿la chispa de la vida?

comunalidad digital
7 agosto, 2012
Sursiendo

Sursiendo hilos sueltos

Dos notas de las la semana pasada relacionadas con la compañía Coca-Cola nos llamaron la atención:

Curiosamente son dos noticias que relacionan a la más grande productora de refrescos con dos gobiernos, y más nos hace pensar cuando la primera de ellas ha sido ya desmentida por la propia empresa y por el Gobierno de Bolivia. Allá seguirá.

Joan Bonet afirmaba en 1996 que la Coca-Cola “es el producto más ampliamente distribuido en el mundo, adquirible en 205 países, muchos más que las naciones que forman la ONU. Junto a la típica expresión americana «Okey», Coca-Cola es la palabra más universalmente reconocida en la tierra, convirtiéndola en un símbolo del estilo de vida occidental.”

México ya es, por ejemplo, el país donde más se consumen refrescos de cola, con 163 litros por persona al año, superando al propio Estados Unidos. Para conseguir esto, la compañía ha empleado muchos recursos, al igual que para ocultar muchos lados oscuros de su bebida.

Ya en el 1968, un día antes de su asesinato el doctor Martin Luther King Jr, también de Atlanta, hizo un llamado en su último discurso a retirar su apoyo económico a compañías si ‘no han sido justas en sus políticas de contratación’, en referencia a la discriminación racial: una de las compañías que debían ser boicoteadas era Coca-Cola. Las palabras exactas del doctor King fueron: ‘les pedimos esta noche, que vayan y digan a sus vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis.’

¿Por qué se sigue tomando tanto este refresco y a la vez hay muchas voces contrarias a él y a la compañía?

El jueves 2 de agosto pasado participamos en un taller en Chiapas sobre la Coca-Cola y ahí trasladamos la pregunta. Tras visionar algunos spots publicitarios, vídeos de denuncia, cortos documentales, etc. una de las conclusiones fue la del gran uso de la comunicación por parte de la empresa. Sin duda hacen un trabajo impecable desde hace décadas para relacionar a la marca y su bebida con la felicidad, la familia, la alegría, la esperanza y otros valores humanos (vídeo) que apelan a lo más profundo, como pueden ser ahora los más modernos de sustentabilidad y la responsabilidad social (vídeo). Aunque para ello viole sus compromisos (vídeo).

Por otro lado, mediante patrocinios en grandes eventos y actividades masivas (Juegos Olímpicos, selecciones nacionales de fútbol,…), la compra de publicidad en medios de comunicación o el “apoyo” a instituciones públicas y gobiernos consiguen que no se hable mal de ella.

Con esto además, la empresa logra que se les regale terreno público para sus negocios privados, que se llegue a convenios ventajosos en extracción de agua, que se permitan monopolios, fusiones y adquisiciones… o que se encargue del control de la Seguridad Alimentaria de un país, como pasa desde hace poco en España

Si volvemos a México, la empresa que se encarga de Coca-Cola México es Fomento Económico Mexicano (FEMSA), que distribuye también cervezas, lácteos, jugos y gestiona la exitosa cadena de supermercados OXXO. Además, desde 2003 FEMSA se hizo con el control de las embotelladoras y distribuidoras de Argentina, Brasil, Colombia, Venezuela y toda Centroamérica, por lo que actualmente es la más grande de América Latina y la segunda del planeta. Incluso luego asoció con Heinneken para aumentar sus poderío.

Acá también siguen otras estrategias de ventas: las refresqueras tratan de imponer cuotas o metas de ventas a las pequeñas tiendas que manejan sus productos. A los dueños de tiendas les dan refrigeradores, sillas, mesas y regalos de todo tipo a cambio de que les compren cierta cantidad del refresco al mes, como cuenta Lonnie Bell en su libro La Historia de Coca-Cola. Y los dueños buscan maneras para exigir a la clientela la compra de refrescos, por ejemplo condicionando la venta de otros productos a la compra de estos. En muchas localidades, la marca del refresco en venta depende no tanto del gusto del cliente sino de los acuerdos que tenga el cacique local con las embotelladoras.

Aparte de los tratos de favor y fomento de la corrupción, apropiarse de bienes comunes naturales (como tierras y aguas), homogeneizar el consumo de bebida e imponer un estilo de vida y ser uno de los mayores generadores de basura (millones de botellas de plásticos), la compañía Coca-Cola se ha visto envuelta en violencia directa mediante sicarios, paramilitares o directamente la fuerza pública, contra sindicatos y trabajadores en Colombia, Guatemala, Filipinas, Zimbawe y otros países.

O por no hablar de los efectos a la salud, cuando ya médicos de varias partes del mundo han opinado que el refresco Coca-Cola crea adicción, o se ha comprobado en todo el continente el empleo de maíz transgénico utilizado en su endulzante gracias al TLC, y se alzan voces como la de Alejandro Calvillo, director de la organización mexicana el Poder del Consumidor, que alertaba: “por ello México tiene altas tasas de sobrepeso y obesidad, es decir, 7 de cada 10 adultos y la diabetes se disparó a más de 15 millones”, cuando se daban las cifras de consumo. En algún programa de televisión venezonala se demostraban efectos dañinos en los huevos y el sistema digestivo.

Coca-Cola casi desde sus inicios ha intentado, y conseguido, influir en el poder para bien de sus intereses y seguir creciendo.

 

Historia

Todo comenzó en mayo de 1886, en la ciudad de Atlanta cuando John Pemberton inventó el ahora famoso líquido negro como un pseudo-fármaco y al parecer accidentalmente al mezclar su fórmula (nueces de cola, cafeína, coca, jarabe de azúcar) con agua mineral, en vez de con agua natural, como había hecho anteriormente con su vino de coca. La nueva bebida carbonatada comenzó a comercializarse por la ciudad y enseguida tuvo éxito, ya que siempre iba acompañada con las referencias de ser curativa y estimulante.

Dos años después, en 1888, Asa Candler se hizo con la empresa y la llevó a ser conocida en todo el país. Este empresario que especulaba con el algodón sureño y que se llegó a convertir en uno de los hombres más ricos del mundo, dejó la presidencia de la compañía en 1916 para convertirse en alcalde de Atlanta.

En 1919 el periódico local Atlanta Constitution daba la noticia en primera plana de que la compañía de la “bebida nacional” era comprada por un grupo de inversores comandados por  Ernest Woodruff. Los Candler eran repentinamente muy ricos, pues recibieron 25 millones de dólares de la época.

En 1926 la Compañía Coca-Cola contrata a la Agencia de Detectives Pinkerton para que investigaran en los bares, pidieran una Coca-Cola y tomaran muestras para ser analizadas químicamente y demostrar las posibles falsificaciones. Dicen que encontraron más de siete mil falsificaciones. Cuando Coca-Cola entabló juicios, los ganó todos. Posteriormente la compañía informó: “Ahora que todo el mundo la bebe, una cierta camarilla, compuesta de muchos competidores descontentos y fanáticos extraviados, ha descubierto que la Coca-Cola produce más adicción que el opio, es más perjudicial que el tabaco y más perniciosa que el whisky”.

En el Crack del ’29 fue de las pocas empresas que no sufrieron demasiado en la Bolsa y se recuperó fácilmente. “Más ganancias, pagar menos impuestos, permitir más el consumo de coca, instalarse donde más agua hubiera, pagar poco a los obreros y ligar para siempre los Juegos Olímpicos con la Coca-Cola, no fueron suficientes. En 1931 logra entrar en el sentimiento y corazón religioso de todo el mundo occidental cuya comercialización arraigaría a la empresa hasta en las culturas más ajenas”: se apropió de la figura de Santa Claus o Papá Noel.

Robert Woodruff, hijo del anterior presidente, asumió la presidencia de la Compañía Coca-Cola en 1932 en donde permanecerá por décadas. Durante su gestión convirtió a la empresa en una de las transnacionales más grandes del mundo. En 1933 Pepsi-Cola, por tercera y última vez, quiere vender la empresa a Coca-Cola, pero la compañía dice no. De esto ser arrepentirían hasta la fecha.

A principios de 1940 el gobernador de Georgia solicitó un trato especial a las compañías refresqueras y se probó por voto unánime: «lo que es bueno para Coca-Cola, señaló el gobernador, es bueno para Georgia«. Al poco tiempo el Congreso de los Estados Unidos aprobó un proyecto para prohibir la importación de hojas de coca cuyo objetivo no fuera medicinal. Pero la Guerra le solucionó todos los obstáculos a la Coca-Cola.

II Guerra Mundial

Fue el momento clave para que la transnacional Coca-Cola llegara hasta los rincones más insospechados, hasta el soldado más retirado en cualquier frente de guerra, y así establecerse en decenas de nuevos países. El presidente de la compañía, Robert Woodruff, «El Jefe», decide lanzar entonces una campaña patriótica y comercial para la marca: “Procuraremos que todos los hombres de uniforme reciban una botella de Coca-Cola dondequiera que estén y cualquiera que sea el coste para nuestra compañía». De esta forma Coca-Cola pone en marcha el plan más ambicioso con el fin de construir plantas embotelladoras que abastecieran al ejército de los Estados Unidos.

Coca-Cola desplazó a su personal todos los frentes de batalla. Desde Nueva Guinea al Mediterráneo, la compañía siguió a los soldados norteamericanos a través de todos los continentes, excepto la Antártida, suministrándoles más de 10 mil millones de botellas e instalando 64 fábricas. Los gastos de montaje iban por cuenta del gobierno. Coca-Cola desplegó un contingente de 248 hombres por todo el mundo. Los técnicos que instalaban las fábricas tras las líneas de avanzada eran considerados tan imprescindibles como los mecánicos que reparaban los carros de combate o los aviones. En 1941, un inspector de Sanidad del Ejército rogó a sus superiores que enviaran Coca-Cola para sus soldados, ya que consideraba la falta de la bebida como la mayor calamidad que sufría la tropa.

Esta gran impulso, junto a de los años venideros con la televisión y el cine, el fichaje de grandes estrellas de la música, las beneficiosas políticas de Ajuste Estructural en los ’70s y ’80s en América Latina, los Tratados de Libre Comercios de los ’90s y 2000s y el apoyo de la OMC, la trasnacional Coca-Cola es símbolo mundial de modernidad, globalización, despojo y enfermedades.

Y todo esto, cuando por cierto según algunas informaciones, la Coca-Cola se inventó años antes en una zona de Valencia, España.

 

Fuentes y más información:

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