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Los bienes comunes: Un marco y un caleidoscopio de prácticas sociales para otro mundo posible

 Lugares Comunes

por Silke Helfrich, en http://dialogos2012.org

El estado y el mercado están fuertemente ligados el uno al otro. Ambos comparten la misma visión sobre el progreso tecnológico y la competencia de mercado, enmarcada en políticas liberales, que suelen denominarse democráticas, que se articulan alrededor de los derechos y libertades individuales. Ambos están comprometidos con un tipo de desarrollo y crecimiento económico que destruye el planeta y que tiende a desmantelar nuestras formas de subsistencia y las riquezas de los bienes comunes. Son, hoy, esencialmente la misma forma de pensar el mundo. Los paradigmas conocidos para abordar esta situación ya no funcionan prácticamente en ningún lado. La búsqueda de alternativas es global. Ella encuentra sus manifestaciones en los diversos movimientos sociales que defienden sus tierras comunes y sus recursos, en definitiva, sus formas de vida, en el movimiento de los indignados españoles y del movimiento Occupy, así como los incontables innovadores sociales en la Internet.

Una de las propuestas que se está redescrubriendo actualmente para construir un marco alternativo para la vida cotidiana, el diseño de políticas públicas y de las leyes es la propuesta de los Commons (bienes comunes). Los commons ofrecen una crítica profunda a la asociación disfuncional entre Estado y Mercado así como un criterio de autogestión para la construcción de propuestas para un futuro mejor. Al mismo tiempo, están basados en una diversidad de prácticas sociales que se sostienen en la idea de que la realización personal depende de la realización de los otros, y que esta depende a la vez de la propia. En otras palabras: no hay tal cosa como un interés particular vs. un interés colectivo. Seguir leyendo

El derecho a leer

Lugares comunes

El camino hacia Tycho comenzó para Dan Halbert en la Facultad, cuando Lissa Lenz le pidió que le dejara su computadora. La suya se había averiado, y si no se la pedía a alguien no podría terminar el proyecto semestral. Ella no se habría atrevido a pedírsela a nadie, excepto a Dan. Esto situó a Dan ante un dilema. Tenía que ayudarle, pero si le prestaba su computadora, ella podría leer sus libros. Además de poder ir a prisión durante muchos años por dejar que alguien leyese sus libros, la misma idea de hacerlo le escandalizó al principio.

Igual que a todo el mundo, le habían enseñado desde el parvulario que compartir los libros era repugnante y equivocado, algo que sólo haría un pirata. Y era muy probable que la SPA (Software Protection Authority, Autoridad para la Protección del Software) les descubriese. Dan había aprendido en su clase de Software que cada libro tenía un chivato de copyright que informaba a la Central de Licencias de quién, dónde y cuando lo leía (esta información se utilizaba para perseguir a piratas de la lectura, pero también para vender perfiles de intereses personales a comerciantes).

La próxima vez que su computadora se conectase a la red, la Central de Licencias sería informada. Él, como dueño de una computadora, podría recibir el castigo más severo, por no tomar medidas para prevenir el delito. Por supuesto, podría ser que Lissa no quisiera leer sus libros. Podría querer la computadora sólo para escribir su proyecto. Pero Dan sabía que ella era de una familia de clase media, y que a duras penas podía pagar la matrícula, y menos aún las cuotas de lectura. Puede que leer los libros de Dan fuese para ella la única forma de terminar los estudios. Sabía lo que era eso: él mismo había tenido que pedir un préstamo para poder pagar los artículos de investigación que leía (el 10% de los ingresos por ese concepto iba a parar a los investigadores que habían escrito los artículos. Como Dan pretendía dedicarse a la investigación, tenía esperanzas de que algún día sus propios artículos, si eran citados frecuentemente, le proporcionarían el dinero necesario para pagar el préstamo).

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Hay un sábado de común denominadores

-Se acerca la cumbre RIO+20 con todos los peligros que conlleva en un trasfondo ecológico, y como dice el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), Lucio Cuenca, «podría intensificar políticas de control y usurpación de territorios, bienes comunes y ecosistemas”.

-Y siguiendo con el poder económico que hay detrás de ciertos eventos, hemos sabido que Ya han amenazado de muerte al español que inventó la bombilla que apenas gasta y dura toda la vida. Frente a estas prácticas, hay gente que se organiza y crea un Proyecto de reutilización de objetos. Te lo regalo sin ninguna condición: nolotiro.org.

-Para más creaciones colectivas, en el espacio argentino iconoclasistas nos cuentan sobre los dispositivos múltiples: «consisten en mecanismos de reflexión y creación colectiva que varían en su diseño y maquetación, y que vamos adaptando, modificando y perfeccionando de acuerdo a las diversas modalidades del territorio y a las inquietudes de trabajo de los participantes».

-Porque como dice Elinor Ostrom en una entrevista en ElEconomista mexicano: los problemas colectivos tienen solución . Seguir leyendo

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Lugares Comunes

Muere el inventor de las encinas y los lenguados

Llamado también Yahvé, Jehová o Alá, según los países y las culturas, Dios murió ayer ahogado en un vaso de agua. Sobrevalorado durante años como artista de gran capacidad creativa, se le atribuyó erróneamente la invención de todas las plantas y flores del mundo cuando en realidad quedó hace tiempo demostrado que sólo es autor de la encina o ‘quercus faginea’, una lograda copia del roble poblada de bellotas.

Asimismo, hasta el año 1859 fue considerado el inventor de toda la fauna del planeta, aérea, marina y terrestre; en esa fecha, hace ya más de cien años, la ciencia estableció sin reservas que únicamente había participado en la creación del lenguado, el ‘solea vulgaris’, un animal marino completamente plano que vive aplastado contra la arena y cuya forma es muy poco respetuosa con el modelo original de “pez”.

Todo el resto de las criaturas –el mar y las estrellas, las montañas, las mariposas, el maíz, las selvas y los hipopótamos– son grandes inventos populares cuya autoría colectiva y anónima se manifiesta en la exactitud caprichosa de su factura (piénsese, por ejemplo, en la trompa del elefante o en el pistilo de las orquídeas). Seguir leyendo

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Los meses del año, a subasta

En medio de una gran expectación popular y con gran presencia de medios internacionales, se celebró ayer en los salones londinenses de Sotheby’s la subasta más esperada de la temporada.

Durante tres horas, centenares de corporaciones de todo el mundo pujaron por adjudicarse los 12 meses del año, sacados a subasta tras permanecer 20 siglos –plazo estipulado por la OMC– sin que nadie reclamase su propiedad. Mayo y diciembre fueron los meses más disputados; con un precio de salida de 25 millones de euros alcanzaron un valor final de 833 y 875 millones de euros, respectivamente; febrero, el más barato, fue finalmente adjudicado por 522 millones de euros.

A partir de mañana, por tanto, enero se llamará Repsol; febrero, Novartis; marzo, Microsoft; abril, Nestlé; mayo, Monsanto; junio, Shell; julio, Westinghouse; agosto, Murdoch; septiembre, Boeing; octubre, Roche; noviembre, IBM, y diciembre, Coca-Cola.

Novartis ha prometido mejorar el mes de febrero, siempre triste y febril, para lo que aumentará siete grados la temperatura y llenará las calles de mariposas de plástico; Microsoft reprimirá los desagradables vientos de marzo y sustituirá las nubes por grandes imágenes interactivas de caballos al galope, playas tropicales y mujeres desnudas; Monsanto hará llover dos veces más en los campos que utilicen sus semillas, organizará carreras de liebres en el fondo del mar y poblará los montes de sardinas trotadoras. Roche sujetará con alfileres de colores todas las hojas de los árboles. Por lo demás, todos los meses del año tendrán su propia Navidad. Seguir leyendo