‘Little brother’: cuando el futuro se convierte en presente

Sursiendo hilos sueltos

Algunas notas sobre vigilancia y derechos a partir de la novela de Cory Doctorow

El autor canadiense Cory Doctorow publica en 2008 la novela Little brother, bajo licencia Creative Commons, por Tor Books. En ella cuenta la historia de Marcus, un joven de 17 años que vive en San Francisco (USA) en un futuro próximo. Muy próximo. Tanto que quizás ya estemos en él.

-Pero primero un poco de contexto: por aquel entonces Barak Obama gana las elecciones y pasa a la historia como el primer presidente afroamericano de Estados Unidos, Fidel Castro renuncia a la reelección presidencial en Cuba y se produce la aceleración de una crisis financiera mundial, originada en Estados Unidos con el derrumbamiento de los préstamos inmobiliarios a riesgos (subprime). En ese 2008 Bill Gates se retira de Microsoft y esta compañía intenta comprar Yahoo!

Hace poco que ha comenzado su actividad WikiLeaks, Edward Snowden aún trabaja como contratista de diversas agencias de seguridad e inteligencia estadounidenses y Aaron Swartz sigue con su activismo en favor de la cultura libre y el acceso abierto en la Red a todo tipo de documentos. Dos años antes, en 2006, la revista Time elige al internauta como el personaje del año, por «transformar la era de la información». Parece que todo va bien.

-Han pasado los años, mucho el tiempo, pero lo que nos cuenta Doctorow lo tenemos muy presente. Volvamos a la novela: resulta que Marcus, que en la Red se llama «wln5t0n», se maneja bien con la tecnología, tiene hackeadas las medidas de seguridad de su centro de estudio y los dispositivos privativos que les proporcionan. Algo que comparte con su grupo de amigos.

Porque, a pesar de que haya un protagonista claro, que también es el narrador en primera persona, esta es una novela de colectividad, de grupos de personas que se rebelan contra el sistema. Sobre todo después de producirse un atentado terrorista y la ciudad queda sumida bajo el poder del Departamento de Seguridad Interior (DSI). Detenciones arbitrarias, vigilancia masiva personalizada y control social, donde todo el mundo es sospechoso. Y más si subviertes los mecanismos digitales y piensas diferente.

En el corazón del país que se detenta como defensor de las libertades y modelo de democracia, los modos paramilitares del DSI hacen cuestionarse a la población la falsa disyuntiva de seguridad o privacidad (y libertad).

-¿Entregar nuestra intimidad sirve para proteger nuestra seguridad? Para hacer frente a la situación, y con una Internet intervenida y controlada, Marcus y sus amigos crean la Xnet, una red anónima basada en la consola de videojuegos Xbox con un sistema operativo encriptado y de alta seguridad conocido como Paranoid Linux, y el uso de la red Tor. Rápidamente es usada por miles de jóvenes.

«Lo más importante de los sistemas de seguridad no es cómo funcionan, sino cómo fallan», llega a comentar Marcus.

Durante la novela se explica qué es la encriptación mediante llaves públicas y privadas, cómo funciona la red Tor y qué es «la paradoja del falso positivo«, la cuál señala que a base de probabilidades se comenten grandes errores.

¿Se ha convertido San Francisco en una ciudad orwelliana?

-Doctorow es conocedor de estos temas, al haber trabajado varios años en la organización Electronic Frontier Foundation (EFF), que es pionera en la defensa de los derechos digitales, y ser editor del famoso blog Boing boing, referente de la cultura cyberpunk. Con Little brother hace un evidente homenaje a la novela 1984, que George Orwell publicara en 1949, donde la represión de la ubicua policía del Pensamiento y de la neolengua son claves. Además, el pequeño hermano protagonista se hace llamar en Internet como el personaje principal de la de Orwell.

En un cruce temporal podríamos decir que Little brother es un precedente de 1984, cuando aún no se ha establecido el gran poder el partido único y no se han abolido los derechos y libertades. Antes y después. Futuros y pasados.

Little brother es una novela de maduración, muy realista y entretenida, tiene momentos trepidantes y momentos reflexivos, nos alerta sobre los abusos del poder y las concesiones que hacemos las sociedades por ‘nuestra comodidad’.

El futuro ya está aquí. Pero… cuidado, que el Big brother nos vigila. Seamos ‘pequeñas hermanas y hermanos’ y rebelémonos al control.

@sursiendo

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