Casi todas las personas contratan su línea con una compañía que tiene sus propias antenas. Empresas que venden un servicio, cuya atención recae en bots, respuestas automáticas y un buzón de quejas en línea. Existen proyectos que van en contra de esa lógica. Un operador móvil virtual (OMV) alquila la capacidad de red de otra empresa, define sus tarifas de otra manera, distribuye las ganancias entre sus grupos y comunidades, y son personas reales las que brindan el servicio, cuidan la infraestructura y hacen un el mantenimiento de la misma.
Hace diez años, después de un camino recorrido en la exigencia de acceder al derecho de comunicarse, Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC AC) logró obtener la primera concesión social indígena para administrar y operar redes de telecomunicaciones. Para 2022, nació TIC OMV, un servicio de telefonía con enfoque social y comunitario, un servicio operado por “gente que sabe que va a contracorriente y que, aún así, le ve valor a otras formas de conectarnos”.
En septiembre de este año, en el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural, ubicado en Zautla, Puebla se llevó a cabo el “Encuentro TIC 2026”. Ahí se tejieron conversaciones para visibilizar a quienes, durante una década, han sostenido los nodos de este servicio de telefonía, reconocer a quiénes se han sumado en el camino y compartir preocupaciones, aprendizajes y experiencias. Fue un espacio que recordó que las redes siguen siendo vitales para darnos esperanza.
Como parte del nodo Crisalium, Elyaneth Martínez, estuvo ahí, compartiendo su mirada, escuchando los relatos que permiten conocer la historia, la organización y las formas de resistencia. Desde su relato construimos este texto.
“Con autonomía en los recursos, pero también las posibilidades que da el aprendizaje, el intercambio de experiencia. Ahí se enfatizan esos valores más intangibles (de TIC OMV).

Hablar de infraestructuras autónomas y comunitarias, es hablar de las personas que las crean y las cuidan. TIC OMV nació del impulso humano, de la capacidad de organización de una comunidad que no resultaba “rentable” para las compañías privadas. Su sostenibilidad ha dependido de la manera en la que han evolucionado para integrar a nuevos proyectos de telecomunicaciones (nodos) que operan su propio servicio.
La tecnología telefónica se ha convertido en un pretexto más de estos espacios comunitarios, es decir, aunque ahora hay más de 50 puntos de venta, los nodos que operan el servicio, no nacieron únicamente con el objetivo de responder a su necesidad de comunicación, si no que tienen su razón de ser, más allá de ello. Los perfiles de los nodos son principalmente tres: organizaciones civiles e instituciones,. pueblos y comunidades, y colectivas, hasta iniciativas urbanas y periurbanas. Uno de los operadores móviles virtuales más grandes es Wiki Katat, que es parte de la Unión de Cooperativas Tosepan.
Durante los días del encuentro, Ely logró entender que en la práctica, cada perfil es un mundo. Por ejemplo, en Oaxaca uno de los nodos se sostiene por una escuela, mientras que en Puebla, se integran por representantes de municipios o radios comunitarias. Lo que sií tienen en común los nodos es la búsqueda de alternativas y la confianza que construyen con las personas que contratan el servicio. Con las y los usuarios se ha vuelto importante romper con la lógica de los tiempos que nos han creado las empresas.
“a veces las personas están acostumbradas a los servicios convencionales de 24/7 y también se trata de sensibilizar más que los que estamos atrás de este servicio somos personas”.

Aprendizajes en red.
Más allá de las ganancias económicas, nos explicó Ely, lo que sustenta a los nodos es la autonomía, el aprendizaje y el intercambio de experiencias. Quienes administran un nodo comienzan una curva de aprendizaje técnico para operar el servicio y para dar el acompañamiento necesario. Algunos grupos operan con más personas dedicas y logran obtener pequeñas ganancias. Otros lo hacen en sus tiempos tiempos libres y muchas veces sin remuneración.
A ese aprendizaje, se suma la preocupación de que la permanencia de este modelo alternativo no está garantizada.Surge la gran pregunta de cómo enfrentarlo, cómo seguir sumando personas usuarias, sin sobrecargar a nadie, sin depender de redes privativas para comunicar e invitar a otras personas a unirse y optar por este servicio.
Y es que en las conversación se reconoció que hay una preocupación ante el hecho de que las llamadas y los datos viajen por la red de otro operador, Altán Redes, que opera la Red Compartida, una infraestructura mayorista de la que el Estado mexicano es hoy socio principal. Por su concesión, Altán no puede vender directamente a las personas, así que renta su capacidad a los OMV. La autonomía de los nodos recae en la manera en que cada uno se organiza, brinda el servicio y destina las ganancias a un fondo social y comunal.
“Damos valor a la autonomía que se genera con operar una telefonía comunitaria que busca el beneficio social, la redistribución de las ganancias y donde existe acompañamiento de una organización sin fines lucrativos”.
Otro de los grandes retos, es la comunicación que permitiría ampliar el número de usuarios pero que trae consigo la paradoja de más personas usuarias, sin que los nodos de organizaciones e instituciones cuenten con los recursos humanos para atenderlas. Ely recuerda que si bien no hubo conclusiones definitivas, sí avances en los pros y contras de cada camino, y sobre todo la intención de resolver juntas.
Las alternativas nos llaman a mirar más allá de los cables y de los servicios, a mirar a quienes construyen una comunicación más autónoma y están en disposición a compartir también sus saberes sobre el territorio, la herbolaria, los bosques y la música que acompaña los encuentros. El encuentro cerró integrando un directorio vivo donde compartir lo que cada nodo puede aportar a la red, y lo que le gustaría aprender o recibir.
“Fue un intercambio donde pudimos constatar la diversidad de saberes, lenguas, formas de trabajo, donde le decimos a las personas que si tienen curiosidad, pueden acercarse a conocer más de cómo funciona esta tecnología, que es algo muy valioso que tenemos en el país, es un camino de mucho aprendizaje, pero que tampoco están solas”.
Si quieres conocer más del servicio de TIC OMV puedes hacerlo aquí.


